Experiencias

Sólo puedes saber lo que se siente si te atreves. Por Bea Álvaerez.

Sólo puedes saber lo que se siente y lo que se vive si pruebas la experiencia y te atreves a descubrir el mundo y romper las barreras y los miedos que te impiden en muchas ocasiones tomar riesgos.

Siempre que alguien me pregunta acerca de los proyectos Erasmus, no sé muy bien cómo explicarlo, ya que sólo puedes saber lo que se siente y lo que se vive si pruebas la experiencia y te atreves a descubrir el mundo y romper las barreras y los miedos que te impiden en muchas ocasiones tomar riesgos. Hay experiencias que te cambian la vida, que te hacen crecer como persona y conocer a gente maravillosa, además de conocerte a ti mismo; y sin duda, los proyectos Erasmus Plus son una de esas experiencias.

Te educa en valores, tolerancia, respeto y amor.

Cada vez que me hacen elegir cuál ha sido el proyecto más bonito o en el que más he disfrutado, no sé que responder ya que, puede sonar muy tópico y típico pero, cada uno de los proyectos es diferente y único, porque en cada ocasión se te brinda una oportunidad nueva de conocer, aprender y compartir con gente a la que os une una misma ilusión: abrir vuestras fronteras y mirar mucho más allá de una nacionalidad o un idioma característico. Por ello, hacer un Erasmus Plus no sólo te enseña inglés o aspectos variados sobre una temática, sino que también te educa en valores, tolerancia, respeto y amor. Valores que parecen quedar muy obsoletos en la sociedad de hoy en día, en un mundo consumido por la ignorancia, la intolerancia y el egoísmo a toda costa.

Un trocito de ti y de tu corazón siempre se queda allí.

A día de hoy, he tenido la increíble suerte de hacer 5 proyectos de este tipo, y 2 de ellos han sido fuera de España, concretamente en Lituania y en Polonia; y tengo absolutamente claro que no podría compararlos ya que cada uno me aportó emociones y personas tanto únicas como inolvidables. Realmente es muy complejo tratar de plasmar todo lo que me pasa por la cabeza en un solo texto, pero sin duda he de decir que es una experiencia tan intensa que cuando te vas y un proyecto finaliza, un trocito de ti y de tu corazón siempre se queda allí, en todas esas personas que han compartido, reído y vivido contigo, sin hacer distinciones de raza, edad o cualquier tipo de orientación que clasifique a una persona, porque durante el tiempo que dura el proyecto, somos seres humanos, personas ilusionadas que quieren aprender y nutrirse de desconexión, diversión y amor. Y eso sin duda es lo más bonito y lo más especial, durante esas semanas, eres libre, te sientes vivo y nadie te juzga, porque solo te dedicas a descubrir y conocer, y todo el mundo a tu alrededor se detiene. Dejas tu rutina, tu familia y amigos para embarcarte en un viaje que te cambia, tanto por dentro como por fuera, y te hace ser consciente de que no somos tan diferentes, aunque no empeñemos en creerlo.