Experiencias

«Una sociedad» -Guille

ERASMUS + de Guille

Hace ya un mes, junto con seis compañeros y acompañado de un profesor, participé en un proyecto Erasmus+, sin saber que  se convertiría en una de las mejores experiencias de mi vida.

El proyecto estaba encuadrado en lo que se llama acciones KA01, que por lo que nos explicaron son aquellas que subvencionan proyectos de juventud. Y más concretamente un Intercambio Juvenil.

Al principio cuando me lo explicaron, pensé que al llamarse intercambio, despues vendrían los participantes de otros países, pero no era así. Resulta que los proyectos de Intercambio se refieren al intercambio cultural que viven los participantes y no al hecho de que el resto de participantes extranjeros vengan o no después a nuestro país.

Nuestro Intercambio se desarrolló en Klaffer, un pueblo austriaco cercano a Linz, donde estuvimos alojados en una residencia junto a jóvenes de seis nacionalidades además de la nuestra: Bulgaria, Italia, Turquía, Rumanía, Austria y Macedonia.

Allí fuimos introducidos en lo que nos gustaba llamar una “Sociedad” repleta de interacciones sociales en inglés que nos granjearon amigos, y no quiero que se malinterpreten mis palabras, porque en este caso no utilizo la palabra amigos a la ligera. Durante todo el tiempo que pasamos allí ( más o menos 10 días entre viajes y demás) el tiempo pasó muy rapido, pero sin duda estuvo repleto de intensidad, con buenos momentos, ratos de nervios, de preparar presentaciones de última hora, de risas, viajes de improvisto a la frontera con República Checa y mil historias que bien darían para escribir una novela. Todo ello hace que el vinculo que se crea con el resto de participantes, no solo los extranjeros sino también con el equipo español  (que nos conocíamos de toda la vida) se afiance, sintiendo las alegrias y los problemas de todo ese mundo nuevo que se abre a tus ojos como si fueran tuyos.

Si bien al principio nos pensabamos que durante el intercambio realizaríamos mucho turismo, la verdad es que pasamos la mayoría del tiempo dedicados a dinámicas y juegos relacionados con los derechos humanos, pero esto, lejos de lo que pueda parecer, también te permitía conocer gente nueva e interactuar con ella de forma casi involuntaria.

Por la fecha en la que estábamos nos vimos obligados a celebrar el Año Nuevo fuera de nuestras casas, y aunque nos dejamos en España a nuestra familia y amigos, puedo aseguraros que ha sido uno de las mejores celebraciones de Año Nuevo y sin duda la más diferente.

Cada noche un país hacia una presentación en la que explicaba su cultura, lo cual era realmente interesante.

También tengo que destacar del Erasmus la libertad que teníamos para hacer lo que quisiéramos mientras estuviéramos a la hora en las actividades y mantuvieramos buena actitud. Todo ello permitía un aislamiento refrescante que te hacía olvidarte de lo de fuera y disfrutar al maximo lo de dentro.

Al final de la experiencia, por motivos de conexiones y de aviones tuvimos que pasar dos días en Budapest donde casi a contrareloj nos recorrimos toda la ciudad, al mando de nuestro profesor Jose Antonio. En él, hemos descubierto no sólo al maravilloso profesor que ya conocíamos, sino también a una maravillosa persona, que disfruta y vive con pasión la enseñanza y que es capaz de interesarse por nuestros problemas, educar y sobre todo aprender junto con nosotros.

Por todo esto os animo con todas mis fuerzas a participar en estos proyectos que son experiencias de las que no se olvidan y que generan lazos con gente que no esperas y que, sin embargo, acaban convirtiendose en tus mejores amigos.